La Justicia, esa hermana pobre, tiene entre todos sus elementos personales al Procurador como el más frecuentemente cuestionado. Para muestra, os facilito un enlace a otro blog que relaciona en un post los males más comunes con que se les señala; y otro al de la publicación de Expansión que tituló directamente que el Congreso salvaba la profesión de procurador.

http://carlosguerrero.es/2012/01/11/la-necesaria-re-invencion-de-los-procuradores/

http://www.expansion.com/2009/06/18/juridico/1245358674.HTML

La Comisión Europea para la Eficacia de la Justicia Europea, dictó su Recomendación 17, en la que tras señalar la evidencia de que la ejecutividad real de las resoluciones judiciales es tan importante como su calidad, propone algunos elementos que deben inspirar la armonización de los ordenamientos de los Estados Miembros. Entre ellos señala la conveniencia de figuras de refuerzo y colaboración en la ejecución de las resoluciones. Se pronuncia sobre la importancia de su formación jurídica, la publicidad de su estatuto profesional, y la existencia de criterios deontológicos que impongan comportamientos exigibles mediante el establecimiento también de un sistema de corrección disciplinaria.

Con poco esfuerzo se concluye que el Congreso no salvó la profesión de procurador, sino que la está reenfocando. Con la mala técnica legislativa de estos últimos tiempos, (que llamemos a una ley Ómnibus es un síntoma ya claro), se atribuye al Procurador tal y como lo conocemos alguna de las funciones de carácter público que la figura del huissier ya tiene. Creo que se puede escribir que hacia ahí vamos. Y no es mala idea.

¿Qué es un huissier de Justice?

Es verdaderamente difícil encontrar una traducción. El sonido es sospechosamente parecido al de ujier, pero aunque esa estuvo entre sus funciones, en el siglo XXI (porque si su origen está en Roma, la raigambre es medieval), un huissier aúna funciones públicas, con otras de la abogacía, la notaría, y el mundo empresarial. Bien, ¿eh?.

Existe en varios países, en general por influencia francófona, y no siempre con las mismas características.

Centrados en el muy eficiente y organizado formato francés, nuestro huissier, al que llamaremos H. es un licenciado en derecho que tras pasar dos años en un stage o periodo de prácticas, es juramentado y forma parte  de un conjunto de oficiales públicos adscritos a los Tribunales de Grande Instance de cada departamento (174) para ejercer en todo su área de influencia una profesión liberal reglada. ¿Ya os ha hecho bola?

H. monopoliza la comunicación de actos judiciales o extrajudiciales para comparecencia ante un tribunal, y la ejecución de decisiones judiciales y de actas notariales. Es el único que puede efectuar trabas mobiliarias o inmobiliarias, o embargos de cuenta, pudiendo requerir ayuda de la fuerza pública. Contribuye presencialmente a asegurar el buen desarrollo de las audiencias. En este plano es un profesional liberal que desempeña una función pública, ¿no les suena?

Además de todo esto, H. comparte con sus funciones de orden público las de:
* Preconstituir pruebas de variado orden a petición de los magistrados o los particulares como si de un notario se tratase.
* Incripción de hipotecas.
* Recuperación de deudas (incluso pensiones alimenticias) en fase extrajudicial.
* Representación de las partes en juicio en determinados niveles jurisdiccionales.
* Ofrece consejo jurídico a las empresas con las que está en contacto por sus conocimientos económicos y jurídicos y su práctica en los negocios. Emite dictámenes porque muchas veces es a quien primero consultan las empresas.
* Pueden ejercer como agentes de seguros y administradores de inmuebles.
* Ofrecen servicios de gestión y archivo de documentos autentificados.

Este papel es prestigiado y reconocido por su utilidad en el entorno mercantil y por los particulares. Tiene probada eficacia en el cobro de deudas y en la aplicación y efectividad de las resoluciones judiciales. Un buen huissier es requerido por el Tribunal, por los empresarios, y por los particulares. Su compromiso ético y su alta formación jurídica y del medio económico le hacen un consultor más que deseable y un colaborador ineludible de la justicia. Sobre sus bonanzas, pincha aquí.

Una apuesta de futuro.

Obviamente las modificaciones legales no han llegado hasta ahí aún, pero si la armonización que la UE promueve va a ir en esta línea, ¿están nuestros profesionales preparados para estos retos? ¿Se organizan a día de hoy con infraestructuras para las que esto fuera verosímil? ¿Las nuevas funciones que les han sido otorgadas, han calado socialmente? ¿Usáis la posibilidad de pagar al procurador para la práctica por su parte de las comunicaciones?

No es preciso contestar a esas preguntas, sino apostar por poder contestarlas en un futuro afirmativamente, construir ese modelo de ejecución judicial que nuestro orden civil/mercantil está pidiendo a gritos. Avanzar el procurador en su capacidad para el desempeño de aquello para lo que ya está habilitado, y el consumidor en demandar un servicio que a fuerza de ser prestado de forma eficiente se prestigiaría.

El típico final inesperado ;>

El patrón del huissier, San Apronio, fue un carcelero romano convertido al cristianismo cuando llevaba a San Sisinio mártir al Tribunal. La oración a Saint Appronien reza:

“Mon dieu, mon dessein est de n´avoir nulle collusion avec la partie adverse de la mienne, je me propose de ne jamais saisir chevaux ou ce qui servirait au gain de la vie des débiteurs”.

“Dios mío, mi propósito es no tener ninguna connivencia con la parte adversa a la mía, me propongo no coger jamás caballo o aquello que sirva para ganarse la vida a los deudores”.

Sabedora Calfurnia

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